domingo, 11 de marzo de 2012

Los sueños




LOS SUEÑOS

Teoría de los sueños: Freud

El procedimiento utilizado por Freud en la interpretación de los sueños se basa en la psicoterapia. Comienza siguiendo las asociaciones que se enlazan a cada uno de los elementos del sueño, separado de la totalidad, llegando hasta una serie de pensamientos y recuerdos en los que se pueden reconocer valiosas manifestaciones de la vida anímica de la persona a la que corresponde. El sueño estaba desprovisto de todo interés y era incomprensible, en cambio, mientras que se va desarrollando los pensamientos, se va experimentando intensos y fundados movimientos afectivos y los pensamientos mismos van formando cadenas lógicamente eslabonadas, en las cuales se repiten terminadas representaciones. Por lo tanto, se puede crear una teoría sobre los sueños, la cual les concede como una especie de sustitutivos de aquellas series de pensamientos tan significantes a las cuales se pueden llegar después de haber analizado al mismo.

Por la reacción del contenido latente (material correspondiente hallado por medio del análisis del sueño) al manifiesto (el sueño, tal y como aparece en nuestro recuerdo), los sueños pueden dividirse en tres categorías.



Comprensibles (generalmente son sueños infantiles en los que se realizan deseos estimulados durante el día y no cumplidos.
Causan extrañeza por no saber cómo incluir dicho sentido en nuestra vida.
Al tercer grupo pertenecen aquellos sueños que carecen de ambas cualidades; sentido y comprensibilidad, y se nos muestran incoherentes y sin sentido. Son en estas dos últimas categorías de sueños, donde surgen aquellos enigmas que no desaparecen, no siendo así en los sueños de la primera categoría pues, en ellos, no existe elaboración.

Los adultos, raras veces tienen sueños tan sencillos como los infantiles


En los sueños complicados y confusos, lo más importante de las ideas resulta que no se halla representado en el que recordamos, o lo está de forma imprecisa.

"El sueño de la razón produce monstruos"

Goya
A su vez, entre el material psíquico de las ideas latentes se encuentran regularmente recuerdos de sucesos impresionantes, que se relacionan con frecuencia con la más temprana niñez; pero el contenido del sueño no consta exclusivamente de situaciones, sino que encierra fragmentos aislados de cuadros visuales, discursos y hasta trozos de ideas. Si de todo ello ha de nacer un sueño, surge que este material psíquico debe sufrir una comprensión, que lo condensa; una ruptura y un desplazamiento internos, que crean nuevas superficies.


Por lo tanto, si sostenemos nuestra definición de que el concepto “elaboración del sueño” significa la traslación de las ideas del sueño al contenido del mismo, tendremos que decirnos que dicha elaboración no es, en modo alguno, creadora: no desarrolla ninguna fantasía propia, no juzga ni concluye nada y su función se limita a condensar el material dado, desplazarlo y hacerlo apto para la representación visual, actividades a las que se agrega el último trozo, inconstante, de elaboración interpretativa.


Para concluir este apartado, podemos decir que si calificamos el contenido del sueño como la exposición de un deseo realizado y atribuimos su oscuridad a las transformaciones impuestas por la censura, los sueños son los protectores del dormir.



LA DEFORMACIÓN ONÍRICA


Siguiendo el método de la interpretación onírica, hallamos que el sueño tiene realmente un sentido, y no es, en modo alguno, como pretenden los investigadores, la expresión de una actividad cerebral fragmentaria. Una vez llevada a cabo la interpretación completa de un sueño, se nos revela éste como una realización de deseos.

El sueño es un acabado fenómeno psíquico, y precisamente una realización de deseos: debe ser incluido en el conjunto de actos comprensibles de nuestra vida despierta, y constituye el resultado de una actividad intelectual altamente complicada.


Fácilmente puede demostrarse que los sueños evidencian frecuentemente, sin disfraz alguno, el carácter de realización de deseos y evidencian sin disfraz alguno su contenido. Son éstos, en su mayor parte, sueños sencillos y cortos, que se apartan, para descanso del investigador, de las embrolladas y exuberantes composiciones oníricas, que han atraído casi exclusivamente la atención de los autores. Los sueños de forma más sencilla habrán de ser, indudablemente, los de los niños, cuyos rendimientos psíquicos son, con seguridad, menos complicados que los de personas adultas.


Pero también observadores han hecho resaltar la circunstancia de que en los sueños son más frecuentes el dolor y el displacer que el placer.

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